Typical Spanish
Ver el toro de Osborne en un viaje por carretera puede significar muchas cosas, pero casi siempre despierta algo profundo.
Para algunas personas es una señal de que están en camino de verdad. No solo avanzan kilómetros: avanzan estados de ánimo, pensamientos, recuerdos. El toro aparece de pronto, recortado contra el cielo, sólido y silencioso, y en medio de la velocidad se convierte en un punto fijo, algo que no corre, algo que espera.
También es memoria. Para quien lo descubrió de niño desde el asiento trasero, es un fragmento intacto de la infancia: viajes largos, el sol golpeando el cristal, voces familiares delante, canciones que hoy siguen sonando aunque ya no sea el mismo coche ni las mismas personas. Al verlo otra vez, el tiempo se encoge y todo parece caber en un solo instante.
Pero, sobre todo, el toro es una referencia. Un aviso casi secreto entre viajeros: cuando aparece, algo se acerca a su final. Falta poco. El destino ya no es una idea lejana, empieza a tomar forma. Verlo relaja, da calma, como si el cuerpo reconociera antes que la mente que pronto habrá descanso, reencuentro, casa o mar.
Es también un símbolo de resistencia. Oscuro, firme, plantado frente al viento y los años, recuerda que se puede permanecer incluso cuando todo alrededor es movimiento. Que hay cosas que no necesitan avanzar para tener sentido.
Y a veces, sin explicaciones, el toro significa libertad. Ese momento en que alguien lo señala desde la ventanilla y sonríe, sabiendo que el viaje ha valido la pena y que ya queda poco para llegar. Como si el camino, por fin, susurrara: ya casi estás.
Por todo ello decidí emprender este trabajo (14-05-22): retratar a todos los toros de Osborne de España en su propio entorno. No solo como objetos publicitarios, sino como hitos que dialogan con el paisaje, la historia y las emociones de quienes los contemplan. Este proyecto es, en definitiva, un homenaje a esa figura que nos acompaña en el camino y que ya forma parte de nuestra memoria colectiva.



















































En toda España hay 91 toros de Osborne repartidos por carreteras y paisajes muy distintos. Cada uno tiene su historia, su entorno y su forma única de imponerse sobre el horizonte. Arriba la ubicación de todos.
Este proyecto nació con la idea de retratarlos a todos, uno por uno. Hasta ahora ya he conseguido fotografiar 51 toros, y cada encuentro ha sido una pequeña aventura, un viaje lleno de recuerdos y descubrimientos.
A través del blog iré compartiendo los trayectos que me faltan, las rutas, las anécdotas del camino y, por supuesto, las imágenes de los toros que aún me esperan. La meta es clara: completar el recorrido y reunir en un solo lugar a los 91 toros que forman parte de nuestro paisaje y de nuestra memoria colectiva.
Todas las fotografías de este sitio web están realizadas con procedimientos analógicos (película, químicos y papel fotográficos tradicionales)
©Pablo Padira 2024
